Ubicada en Ayacucho, la cueva de Pikimachay vuelve a ser el centro de atención arqueológica tras el reciente hallazgo de una piedra tallada y varios restos óseos. Este descubrimiento promete enriquecer la comprensión histórica de las primeras ocupaciones humanas en Perú. Los materiales extraídos durante las excavaciones están siendo sometidos a análisis para determinar su antigüedad y contexto cultural.

Los resultados de laboratorio serán cruciales para establecer la cronología de los objetos y la identificación precisa de los restos óseos, que preliminarmente incluyen un hueso de perezoso gigante, especie documentada previamente en la región. La piedra tallada también despierta interés, ya que su estudio podría ofrecer nuevas perspectivas sobre las actividades de los antiguos habitantes de Pikimachay.

Esta fase de investigación, impulsada por la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Ayacucho, busca reactivar el interés en un sitio que había estado en pausa desde las excavaciones de Richard MacNeish. Un equipo de especialistas documenta minuciosamente los hallazgos, asegurando la precisión en la interpretación del contexto arqueológico. Estos esfuerzos se centran en evitar conclusiones apresuradas, priorizando la obtención de datos sólidos que amplíen el registro arqueológico de la cueva y profundicen el conocimiento sobre las sociedades prehistóricas de la región.