Perú y Corea del Sur: el K-content abre oportunidades para la gastronomía, el turismo y el entretenimiento
La cultura surcoreana ha encontrado un terreno fértil en Perú, trascendiendo su popularidad en la música y las series televisivas para convertirse en un motor de oportunidades comerciales en diversos sectores, como la gastronomía, el turismo, la belleza y la producción audiovisual. El crecimiento de comunidades de seguidores y el aumento en el consumo de contenidos digitales están creando un ambiente propicio para que empresas de ambos países desarrollen productos, campañas y proyectos dirigidos a nuevas audiencias.
Ja-Heon Lee, experto en comercio y cooperación en América Latina, subraya que el desafío radica en capitalizar este interés cultural para establecer alianzas comerciales sostenibles. En este contexto, los conciertos de BTS en Lima y las colaboraciones entre artistas y marcas evidencian cómo el entretenimiento puede generar oportunidades económicas que trascienden su industria de origen.
La expansión del K-content en Perú se inició con producciones televisivas como "Stairway to Heaven" y "Boys Over Flowers", que introdujeron al público en narrativas sobre el amor, la familia y el crecimiento personal. Posteriormente, BTS amplió este vínculo a través de su música, presentaciones y la interacción constante con sus seguidores, quienes también juegan un papel crucial en la difusión del fenómeno mediante traducciones, videos y coreografías.
Recientemente, Spotify posicionó a Perú, junto con Estados Unidos y Japón, entre los principales países que escuchan a BTS en su plataforma. Este dato resalta la relevancia del mercado peruano, y el siguiente paso es conectar la audiencia digital con experiencias presenciales, productos oficiales y colaboraciones comerciales que mantengan el interés de los seguidores.
Las sinergias entre artistas y empresas están permitiendo trasladar la popularidad del entretenimiento a productos de consumo. Ejemplos de esto incluyen una edición limitada de BTS y OREO, así como la marca de alimentos y bebidas ARIH, desarrollada en colaboración con el grupo. Estas iniciativas aprovechan la imagen de los artistas para promocionar productos y acercarlos a sus comunidades de seguidores.
La gastronomía peruana, reconocida a nivel mundial, también tiene mucho que ganar en esta dinámica. Lee destaca las tradiciones culinarias compartidas por ambos países y la creciente reputación de Lima como un destino gastronómico. Desde su experiencia organizando visitas de influencers peruanos a empresas alimentarias en Corea, propone que los creadores locales pueden ayudar a presentar productos coreanos adaptados a los sabores y hábitos del consumidor peruano. Para concretar estas oportunidades, es esencial contar con minoristas locales que faciliten el acceso a los artículos promocionados en línea.
Además, Perú podría desempeñar un papel significativo en la producción de series y películas coreanas. Los recursos culturales y naturales del país, como Machu Picchu, la civilización inca, los Andes, la Amazonía y la rica gastronomía limeña, son elementos atractivos para desarrollar proyectos audiovisuales dirigidos a audiencias internacionales.
Lee sugiere explorar coproducciones que contemplen desde el inicio su distribución y las oportunidades comerciales asociadas. Una producción centrada en la cocina peruana, sus productores y la riqueza de su gastronomía podría abrir nuevas avenidas de colaboración y visibilidad en el mercado global.



